Durante la sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, calificó a los diplomáticos que abandonaron su discurso de "cobardes morales". La ministra de Relaciones Exteriores de Islandia, Katrín Jakobsdóttir, respondió de inmediato, defendiendo la postura de los delegados y acusando a Netanyahu de intentar silenciar la crítica internacional.
Jakobsdóttir señaló que la libertad de expresión y el derecho a protestar son pilares fundamentales de la diplomacia multilateral, y que la actitud del gobierno israelí solo profundiza la brecha con la comunidad internacional. Además, recordó los recientes informes de violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados.
La reacción islandesa ha sido respaldada por varios países europeos, que han pedido a Israel que respete los principios de la Carta de la ONU. Por su parte, el gobierno israelí ha defendido su posición, argumentando que la presión internacional está sesgada contra su seguridad.
El episodio se produce en un momento de intensas negociaciones sobre una posible solución de dos estados, y podría afectar la dinámica de futuras votaciones en la Asamblea General, donde la cuestión palestina sigue siendo un tema central.
