La organización sin fines de lucro SMH anunció la interrupción de sus misiones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central, argumentando que el reciente aumento del precio del diésel ha encarecido de forma insostenible el coste operativo de sus embarcaciones. La decisión afecta a una zona considerada una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo, donde cientos de personas intentan cruzar cada día en embarcaciones precarias.
Según la ONG, el precio del diésel ha subido un 45 % en los últimos tres meses, elevando los gastos de combustible a niveles que superan el presupuesto anual de SMH. La falta de fondos adicionales por parte de gobiernos y la escasa cooperación internacional obligan a la organización a priorizar la seguridad de su personal y la viabilidad financiera de sus operaciones.
La suspensión genera una brecha en la cadena de salvamento marítimo, aumentando la probabilidad de tragedias en alta mar. Organismos de la Unión Europea y países ribereños han sido instados a reforzar los recursos de rescate y a buscar soluciones de financiación que permitan a las ONG continuar su labor humanitaria.
El caso pone de relieve cómo la crisis energética, originada por tensiones geopolíticas y fluctuaciones del mercado, repercute directamente en la capacidad de respuesta ante emergencias humanitarias, obligando a los actores estatales a reconsiderar sus políticas de apoyo a la sociedad civil en contextos de migración masiva.
