Un grupo de piratas somalíes abordó un petrolero que transitaba por la zona de alto riesgo del Océano Índico, matando a varios tripulantes antes de que una fuerza de rescate interviniera. El incidente se produjo el 30 de septiembre de 2026, a unos 80 kilómetros de la costa de Somalia.
Según fuentes locales, los atacantes utilizaron armas ligeras y explosivos improvisados para tomar el control del buque, lo que provocó la muerte de al menos tres miembros de la tripulación y heridas graves a otros. Tras recibir la señal de socorro, una patrulla naval de la Unión Europea y fuerzas de la Marina de los Estados Unidos llegaron al lugar y lograron liberar el barco, capturando a varios piratas.
El suceso ha generado una ola de críticas hacia la disminución de operaciones antpiratería en la región, que había sido intensiva durante la década de 2000 pero que se redujo tras la caída de los grupos más organizados. Organizaciones internacionales advierten que la falta de vigilancia constante vuelve a abrir la puerta a ataques que amenazan el comercio global de energía.
Los gobiernos involucrados, entre ellos el de Somalia y la ONU, han reiterado la necesidad de restablecer una coalición naval permanente para proteger las rutas marítimas y evitar que incidentes como este se conviertan en la norma.



