El precio del petróleo ha caído a niveles previos a la guerra con Irán, lo que ha generado una gran sorpresa en los mercados financieros. Esto se debe a la creciente producción de petróleo en otros países y a la disminución de la demanda en algunos mercados. La situación se complica aún más por la presencia de otros actores en la región, como Rusia y China, que también tienen intereses en la zona. La comunidad internacional ha llamado a la calma y a la búsqueda de una solución pacífica al conflicto, pero la situación sigue siendo muy incierta.

