El 7 de octubre de 2026, el Comité Nobel anunció que el Premio Nobel de Química será concedido conjuntamente a Henri Kagan, de la Universidad de París‑Sorbona, y a Kenso Soai, del Instituto RIKEN en Japón. Los galardonados fueron reconocidos por su trabajo pionero en la comprensión de la asimetría de la vida, específicamente por desarrollar catalizadores quirales que permiten la producción de moléculas con una única configuración espacial.
El descubrimiento tiene implicaciones directas en la industria farmacéutica, ya que la asimetría molecular determina la eficacia y la seguridad de muchos medicamentos. Además, los catalizadores desarrollados por Kagan y Soai facilitan la síntesis de compuestos complejos con menor consumo energético y residuos químicos, lo que representa un avance significativo para la química verde.
El premio subraya la creciente interdependencia de la investigación científica entre Europa y Asia. Tanto Francia como Japón han invertido recursos sustanciales en programas de investigación colaborativa, y este reconocimiento refuerza la tendencia de proyectos transnacionales que abordan desafíos globales.
Los laureados recibirán la medalla de oro, un diploma y una dotación económica de 10 millones de coronas suecas, que podrán destinar a sus laboratorios y a la formación de jóvenes investigadores. La ceremonia de entrega se celebrará en Estocolmo el 10 de diciembre de 2026.
