El 21 de octubre de 2026, las autoridades de salud de Nigeria confirmaron que el primer paciente del país diagnosticado con ébola había viajado a Kampala, Uganda, para pasar unas vacaciones familiares. El paciente, cuya esposa es diplomática en la embajada nigeriana en Abuja, cruzó la frontera sin presentar certificado de salud ni someterse a la cuarentena obligatoria establecida por la normativa regional.
El Ministerio de Salud de Uganda informó que el viajero fue recibido en el aeropuerto de Entebbe y que, al detectarse síntomas compatibles con el virus, fue trasladado a un centro de aislamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta de emergencia, instando a ambos gobiernos a reforzar los controles en los puntos de cruce y a acelerar la vacunación de personal sanitario.
Expertos en salud pública advierten que la movilidad de pacientes con enfermedades contagiosas sin la debida supervisión puede desencadenar brotes transfronterizos, especialmente en regiones con sistemas de salud vulnerables. Se ha solicitado la cooperación de la Comisión Económica para África (UNECA) para coordinar una respuesta conjunta.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución del caso, que podría influir en la asignación de recursos de ayuda humanitaria y en la planificación de campañas de vacunación en la zona del Gran Lago Victoria.

