El presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, se encontraron en la capital de Turkmenistán, Asjabad, en el marco de una cumbre regional. Durante el encuentro, Putin aseguró que Moscú está dispuesta a brindar todo el apoyo necesario para que Irán ponga fin a la "guerra liderada por EE.UU." que, según él, amenaza la estabilidad del Oriente Medio.
Ambos mandatarios subrayaron la necesidad de una solución diplomática que incluya el levantamiento de sanciones y la retirada de la presencia militar estadounidense en la zona. La declaración rusa se produce en un momento en que Washington ha incrementado su presión sobre Teherán, acusándola de apoyar a grupos militantes y de desarrollar capacidades nucleares.
Expertos en relaciones internacionales advierten que el respaldo ruso podría traducirse en una mayor cooperación militar y de inteligencia entre Moscú y Teherán, lo que a su vez podría desencadenar una respuesta más firme de EE.UU. y sus aliados regionales, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la evolución de este alineamiento, pues cualquier escalada podría afectar los flujos de petróleo y gas, así como la seguridad de los corredores marítimos del Golfo Pérsico.

