Los resultados de las elecciones intermedias de Estados Unidos, que entregaron el control del Congreso a los demócratas, han sido observados con atención por gobiernos de todo el mundo. En Teherán, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores declaró que, aunque el cambio de mayoría no alterará la política fundamental de Washington hacia Irán, la nueva composición del Congreso podría abrir espacios para una posible reactivación de negociaciones sobre el programa nuclear.
Por su parte, en Pekín, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores subrayaron que China mantiene una vigilancia estrecha sobre la evolución política en EE.UU., especialmente en lo que respecta a la política comercial y a la postura hacia Taiwán. La prensa estatal china indicó que cualquier cambio significativo en la política estadounidense podría afectar los acuerdos comerciales y la cooperación en foros multilaterales.
Ambas declaraciones reflejan la incertidumbre de los regímenes autoritarios ante la posibilidad de que una mayoría demócrata impulse una política exterior más alineada con los valores occidentales, lo que podría traducirse en mayor presión sobre los regímenes sancionados y en una revisión de las relaciones bilaterales.
En los próximos meses, se esperan análisis más profundos sobre cómo la nueva mayoría del Congreso influirá en la política de sanciones contra Irán, en la postura de EE.UU. frente a China y en la dinámica de la competencia geopolítica global.


