El Ministerio de Defensa del Reino Unido anunció que una escuadrilla de cazas Typhoon será enviada a Arabia Saudí para operar en un rol estrictamente defensivo frente a los ataques de los rebeldes hutíes. La medida se enmarca en la creciente vulnerabilidad de la infraestructura petrolera saudí, objetivo frecuente de los misiles lanzados desde Yemen.
Los aviones británicos estarán basados en la base aérea de King Khalid, donde cooperarán con las fuerzas de la Fuerza Aérea Saudí y los sistemas de defensa antimisiles del país. Según el comunicado oficial, los Typhoon no llevarán armamento para ataques a territorio yemení, limitándose a patrullar el espacio aéreo saudí y responder a cualquier incursión.
Esta acción refuerza la ya extensa red de socios de seguridad de Arabia Saudí, que incluye a Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos y ahora al Reino Unido. La presencia británica también envía una señal a Irán, acusada de apoyar a los hutíes, de que la comunidad internacional está dispuesta a proteger los intereses energéticos del Golfo.
Sin embargo, la decisión ha generado críticas en algunos sectores que advierten sobre la escalada de la militarización en la zona y el riesgo de que la participación extranjera pueda prolongar el conflicto y dificultar los esfuerzos de paz liderados por la ONU.



