Según el presidente Volodímir Zelenski, entre el 10 y el 12 de octubre de 2026, fuerzas rusas lograron impactar al menos seis sitios energéticos estratégicos en territorio ucraniano, a pesar de la reciente declaración del presidente de Estados Unidos de que la infraestructura civil no sería objetivo de los combates.
Los objetivos alcanzados incluyen dos subestaciones eléctricas en la región de Donetsk, una planta de gas en Kharkiv y tres instalaciones de transmisión en el centro del país. Los daños provocaron cortes de energía que afectaron a cientos de miles de hogares y a instalaciones industriales clave.
El gobierno ucraniano ha solicitado apoyo internacional para reforzar la defensa de su red eléctrica, incluyendo la entrega de sistemas de defensa aérea de corto alcance y la instalación de generadores móviles. La Unión Europea ha expresado su preocupación por la posible repercusión en el suministro de gas a los países europeos dependientes de la energía ucraniana.
A pesar de la promesa estadounidense, los analistas señalan que Rusia podría estar buscando presionar a Ucrania y a sus aliados occidentales, demostrando que la guerra sigue sin límites claros y que la infraestructura civil sigue siendo vulnerable a ataques estratégicos.


