El presidente de la Asamblea Nacional siria, Hadi al‑Sharaa, presentará en la próxima sesión de la Asamblea General de la ONU una iniciativa titulada "Nuevo Siria", que busca una solución política al conflicto que arrasa al país desde 2011. La propuesta incluye la convocatoria de una conferencia internacional y la creación de un marco de transición.
Sin embargo, la población civil, todavía marcada por años de bombardeos y detenciones arbitrarias, ha expresado sus principales demandas: el fin inmediato de la represión, la liberación de los presos políticos y la garantía de juicios justos para los responsables de violaciones de derechos humanos. Grupos de la sociedad civil siria han organizado protestas en Damasco y en la diáspora, insistiendo en que cualquier acuerdo debe contemplar una rendición de cuentas real.
Los observadores internacionales advierten que la falta de inclusión de estas exigencias podría socavar la legitimidad del proceso y perpetuar la impunidad. Al mismo tiempo, potencias regionales como Irán y Turquía siguen influyendo en la dinámica política, lo que complica la búsqueda de un consenso amplio.
El éxito de la iniciativa de al‑Sharaa dependerá de su capacidad para equilibrar los intereses de los actores internos y externos, y de la presión de la sociedad siria que, tras una década de guerra, clama por una paz basada en la justicia y la seguridad.

