El pasado 9 de octubre, un agente del ICE abrió fuego contra un vehículo en el que viajaba un hombre acompañado de su hija de cinco años en la ciudad de Nueva York. El incidente dejó al adulto herido y a la menor sin lesiones graves, pero provocó una fuerte reacción de la comunidad y de los representantes políticos.
El alcalde de la ciudad, el gobernador del estado y varios miembros del Congreso emitieron declaraciones condenando el uso excesivo de la fuerza por parte del agente, calificándolo de "inaceptable" y "una violación de los derechos humanos". Organizaciones de derechos civiles también se sumaron a las críticas, exigiendo una investigación exhaustiva y reformas en los protocolos de uso de la fuerza del ICE.
Las protestas se organizaron rápidamente en varios barrios de Nueva York, con manifestantes exigiendo la rendición de cuentas del agente involucrado y el fin de las prácticas de detención y uso de armas por parte de las autoridades migratorias. Se convocaron marchas y vigilias, y se difundieron videos del tiroteo en redes sociales, generando una amplia cobertura mediática.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció que abrirá una investigación interna para determinar las circunstancias exactas del tiroteo y evaluar si se violaron los procedimientos operativos estándar. Mientras tanto, la comunidad sigue demandando cambios estructurales en la política migratoria y en la capacitación de los agentes del ICE.

