El pasado 16 de octubre de 2026, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó de "desgracia" los recientes ataques ucranianos contra refinerías de petróleo en territorio ruso. En una rueda de prensa en Washington, Trump sostuvo que esas ofensivas son innecesarias y contraproducentes para la seguridad energética global.
Al mismo tiempo, el presidente ucraniano Volodímir Zelenskiy realizó una gira por Bruselas, buscando reforzar el apoyo de los aliados europeos ante la aparente disminución del respaldo estadounidense. Zelenskiy subrayó la necesidad de mantener la presión sobre Moscú y pidió a la UE que aumente la asistencia militar y financiera.
Las declaraciones de Trump llegan en un contexto de debate interno en EE. UU. sobre la continuidad del programa de ayuda a Ucrania, que ha sido objeto de críticas por parte de algunos congresistas. La postura del expresidente podría influir en la agenda legislativa y en la percepción internacional de la alianza occidental.
Mientras tanto, los analistas advierten que la retórica de Trump podría complicar los esfuerzos de coordinación entre Washington y Kiev, y que una reducción real del apoyo estadounidense podría alentar a Rusia a intensificar sus contraofensivas en el frente oriental.



