En una entrevista concedida a la plataforma de investigación Forbidden Stories, la periodista Sofia Alvarez Jurado abordó el polémico sistema de deportaciones de la administración Trump, describiéndolo como "un mecanismo internacional de represión migratoria". El presidente, por su parte, reiteró que el programa seguirá operando sin cambios, pese a las denuncias de violaciones de derechos humanos presentadas ante la ONU.
Al mismo tiempo, en declaraciones a DW Español, Trump rechazó cualquier intento de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial en EE. UU., argumentando que la regulación impediría que el país mantenga su ventaja competitiva frente a China. El mandatario advirtió que cualquier restricción "sería una señal de debilidad" y que los reguladores deberían "dejar que el mercado y la innovación guíen el proceso".
Ambas posturas reflejan una visión de seguridad nacional que privilegia la soberanía tecnológica y el control migratorio como pilares de la política exterior de la administración. Analistas advierten que la combinación de estas políticas podría generar fricciones con socios europeos, que demandan mayor regulación de la IA y una política migratoria más humanitaria.
En el plano interno, la defensa del sistema de deportaciones ha alimentado protestas en varias ciudades estadounidenses, mientras que la postura sobre la IA ha sido criticada por legisladores demócratas que temen una carrera descontrolada con riesgos éticos y de privacidad. El futuro de ambas políticas dependerá de la capacidad de Trump para equilibrar la presión internacional y los intereses de su base electoral.



