Durante un mitin de campaña en Texas, el expresidente Donald Trump mostró un enorme petrolero que, según sus palabras, transporta un millón de barriles de crudo procedente de Venezuela. Trump afirmó que el barco es prueba de un acuerdo alcanzado con el gobierno post‑Maduro, al que describió como el "mayor acuerdo petrolero de la historia".
En su discurso, Trump lanzó la polémica propuesta de que Venezuela se convierta en el 51.º estado de la unión, argumentando que la integración de los recursos energéticos venezolanos fortalecería la seguridad energética de EE.UU. y generaría empleo en el país. La propuesta fue recibida con escepticismo y críticas tanto por parte de políticos demócratas como de analistas internacionales.
El gobierno venezolano, por su parte, no ha confirmado la existencia de tal acuerdo y ha calificado las declaraciones de Trump como "propaganda sin fundamento". La comunidad internacional observa con cautela la posible escalada de tensiones, ya que la propuesta de anexión contraviene el derecho internacional y la soberanía de Venezuela.
El anuncio se produce en medio de la campaña presidencial de 2026, donde la política energética y la relación con América Latina son temas centrales. La postura de Trump podría influir en la percepción de los votantes estadounidenses sobre la gestión de recursos energéticos y la política exterior, mientras que en Venezuela se teme una mayor presión diplomática y económica.



