El gobierno paraguayo ha anunciado que aceptará 25 migrantes de terceros países deportados desde Estados Unidos, como parte de acuerdos firmados con la administración Trump. Según Al Jazeera, esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de externalización de la gestión migratoria.
Los términos financieros de estos acuerdos no han sido completamente revelados, pero se espera que incluyan compensaciones económicas para los países receptores. Esta política ha generado debates sobre soberanía y derechos humanos.
La decisión refleja una tendencia creciente de los países desarrollados para externalizar problemas migratorios, trasladando la responsabilidad a naciones con menos recursos. Organizaciones internacionales han expresado preocupación por las condiciones de acogida.
Paraguay, que ya enfrenta desafíos significativos en gestión migratoria, deberá equilibrar estos acuerdos con sus compromisos internacionales y necesidades locales.

