El presidente estadounidense Donald Trump anunció recientemente que desea que la inteligencia artificial sea conocida como "superinteligencia" o, por sus siglas en inglés, SI. La medida, presentada en una rueda de prensa en la Casa Blanca, pretende diferenciar la tecnología de los sistemas actuales y posicionar a EE. UU. como pionero en la nueva era digital.
El anuncio tuvo un efecto inmediato en el mercado de nombres de dominio. Según datos preliminares de la autoridad de registro eslovena, la demanda de dominios bajo la extensión .si se multiplicó por diez en las primeras 48 horas, con cientos de solicitudes de empresas y particulares que buscan asociar sus marcas a la nueva denominación.
Este fenómeno no es meramente comercial. Al cambiar la nomenclatura, EE. UU. intenta influir en la percepción internacional de la IA, un campo donde China ya ha establecido una fuerte presencia con su propia estrategia de "IA nacional". La disputa semántica podría traducirse en una carrera por establecer estándares técnicos y regulatorios que favorezcan a los intereses de cada potencia.
Expertos advierten que la proliferación de dominios SI podría generar confusión entre usuarios y reguladores, además de complicar los esfuerzos de coordinación internacional sobre normas de seguridad y ética en IA. Mientras tanto, la administración Trump se muestra confiada en que el nuevo término consolidará una ventaja estratégica en la competencia tecnológica global.


