Durante la jornada del 22 de septiembre de 2026, en los pasillos de la Asamblea General de la ONU, el presidente Donald Trump sostuvo una reunión de tres horas con el recién designado primer ministro británico Andy Burnham. El encuentro, que tuvo lugar en la zona de prensa del edificio, fue descrito por ambas partes como "muy productivo" y orientado a encontrar "puntos de convergencia" en política exterior.
Trump elogió a Burnham calificándolo de "natural business person" y subrayó la necesidad de una alianza que combine la capacidad militar estadounidense con la experiencia empresarial británica. Por su parte, Burnham manifestó su intención de impulsar proyectos conjuntos en energía, defensa y tecnología, señalando que el Reino Unido está dispuesto a apoyar la postura de EE. UU. en la región del Golfo y en la contención de Irán.
Los analistas políticos interpretan la reunión como un intento de Trump de consolidar apoyo europeo tras la polémica retórica contra Irán. La presencia de Burnham, quien proviene de un trasfondo sindical y empresarial, podría servir como puente entre la agenda conservadora de Washington y la necesidad británica de diversificar sus alianzas post‑Brexit.
Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, la reunión sentó las bases para futuras negociaciones bilaterales, incluyendo la posible participación británica en los nuevos proyectos militares en Groenlandia y la cooperación en iniciativas de inteligencia artificial que ambos países consideran estratégicas para la seguridad global.



