El 24 de septiembre de 2026, el expresidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping sostuvieron una reunión en la Casa Blanca para tratar temas de comercio, cooperación tecnológica y los riesgos asociados a la inteligencia artificial. La cita, organizada por el actual presidente de EE.UU., buscó aliviar las tensiones que han marcado la última década entre ambas potencias.
Durante la conversación, Trump reiteró su posición de que China debe reducir los aranceles y eliminar prácticas comerciales consideradas desleales, mientras que Xi enfatizó la necesidad de un marco regulatorio conjunto para la IA que garantice la seguridad y la ética en su desarrollo. Ambos acordaron crear un comité binacional que supervise proyectos de investigación compartidos y establezca normas de transparencia.
A pesar del tono conciliador, los analistas señalan que la desconfianza mutua sigue latente, especialmente en áreas como la propiedad intelectual y la influencia tecnológica en la defensa. La reunión también abordó la posibilidad de reactivar negociaciones para actualizar el Acuerdo Comercial de 2020, que fue suspendido tras la imposición de aranceles recíprocos en 2022.
Expertos en política exterior advierten que cualquier avance dependerá de la capacidad de ambas partes para cumplir con los compromisos internos y de la presión de sus respectivos sectores industriales y de seguridad nacional. El resultado de este diálogo podría redefinir la dinámica de la competencia tecnológica global y afectar a terceros países que dependen de la cadena de suministro de IA.