En la edición nocturna del 29 de octubre de 2026, France 24 informó que varias familias tunecinas manifestaron su alarma al descubrir que sus hijos habían sido reclutados para combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania. Los jóvenes, en su mayoría hombres entre 18 y 30 años, fueron contactados por reclutadores rusos a través de redes sociales y prometieron salarios y beneficios.
Las autoridades tunecinas confirmaron que, aunque el número exacto aún se desconoce, se han detectado varios casos de ciudadanos que cruzaron la frontera hacia Libia y luego fueron trasladados a Ucrania. El gobierno ha iniciado una investigación y ha reforzado los controles en los puertos y aeropuertos para impedir nuevos flujos.
Este fenómeno refleja la creciente capacidad de Rusia para movilizar recursos humanos más allá de sus fronteras, aprovechando la vulnerabilidad económica de jóvenes en países del Magreb. La participación de tunecinos también plantea riesgos de radicalización y de retorno de combatientes entrenados, lo que podría desestabilizar la seguridad interna de Túnez.
Expertos en migración advierten que la situación podría desencadenar una ola de desplazados y generar presión sobre la Unión Europea para que intervenga en la región, ya que la presencia de combatientes extranjeros en el conflicto ucraniano complica los esfuerzos de paz y aumenta la carga humanitaria.


