La Unión Europea finalmente desbloqueó un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, poniendo fin a meses de retrasos y disputas internas entre los socios comunitarios. Este acuerdo, que había quedado atascado por diferencias sobre condiciones y garantías, permite a las autoridades ucranianas acceder a fondos vitales en un momento de profunda crisis económica. El flujo de dinero refuerza las reservas del Banco Central y brinda margen fiscal para sostener el gasto público durante los próximos meses, aunque Kiev sigue enfrentando desafíos estructurales importantes. La medida también tiene implicaciones geopolíticas, ya que consolida el apoyo de Europa a un país en medio de un conflicto prolongado con sus vecinos.


