El 23 de septiembre, cientos de venezolanos se congregaron frente al edificio de la Asamblea General de la ONU en Nueva York para manifestarse contra la presencia de la presidenta interina Delcy Rodríguez. Los manifestantes portaban pancartas que exigían su renuncia y denunciaban la supuesta falta de legitimidad del gobierno que la nombró.
Los organizadores de la protesta, en su mayoría miembros de la comunidad venezolana expatriada, señalaron que la participación de Rodríguez en la sesión de la Asamblea General legitima un régimen que ha sido acusado de violaciones de derechos humanos y de manipular procesos electorales. La protesta contó con la presencia de activistas de derechos humanos y representantes de organizaciones internacionales.
Las autoridades de la ONU permitieron la manifestación sin incidentes mayores, aunque se registraron algunos enfrentamientos menores entre los manifestantes y la policía de Nueva York. Delcy Rodríguez, por su parte, mantuvo su discurso programado, defendiendo la continuidad del proceso de transición y acusando a la oposición de intentar desestabilizar al país.
El episodio refuerza la tensión entre la diáspora venezolana y el gobierno interino, y podría influir en futuras decisiones de la comunidad internacional respecto al reconocimiento diplomático y a la ayuda humanitaria destinada a Venezuela.

