El 17 de octubre de 2026, miles de estudiantes y ciudadanos albaneses se congregaron en la capital, Tirana, exigiendo la reforma del sistema educativo y protestando contra el aumento del costo de vida. La marcha, inicialmente centrada en la Universidad de Tirana, rápidamente se extendió a otras ciudades como Durrës y Shkodër, donde los manifestantes bloquearon avenidas principales y quemaron neumáticos como forma de presión.
La policía respondió con la utilización de gases lacrimógenos y cañones de agua, lo que derivó en varios enfrentamientos violentos. Según fuentes oficiales, al menos 28 personas resultaron heridas, entre ellas 12 con lesiones graves que requirieron atención hospitalaria. Las autoridades decretaron el toque de queda en la zona central de Tirana y ordenaron el desalojo de los campamentos improvisados en la Plaza Skanderbeg.
El gobierno, encabezado por el primer ministro Edi Rama, ha anunciado la apertura de un diálogo con los representantes estudiantiles, aunque ha mantenido su postura de que las reformas son necesarias para modernizar el país. La oposición política ha aprovechado la situación para criticar la gestión económica del Ejecutivo, señalando que la inflación supera el 12 % y que los salarios reales han caído en los últimos meses.
A nivel regional, las protestas en Albania se insertan en una ola de descontento social que ha sacudido varios países de los Balcanes del Sur, donde la combinación de crisis económica y demandas de mayor transparencia institucional generan tensiones que podrían reconfigurar alianzas dentro de la UE y la OTAN.

