Un ataque aéreo ruso sobre la zona norte de Kyiv provocó una explosión en una subestación eléctrica que dejó sin energía a aproximadamente 600.000 hogares el viernes 14 de octubre de 2026. Las autoridades ucranianas describieron el hecho como una "falla de inteligencia" que permitió a los agresores identificar y atacar un punto crítico de la infraestructura civil.
El apagón se produjo en medio de una ofensiva que busca desestabilizar la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas de Ucrania, que dependen cada vez más de la energía eléctrica para operar sistemas de defensa y comunicaciones. La pérdida de luz también ha interrumpido el suministro de agua y calefacción en varios distritos de la capital.
En respuesta, el Pentágono anunció la restricción del programa de internet satelital financiado por EE. UU., limitando el acceso de dispositivos Starlink a zonas estratégicas de la frontera. La medida, según funcionarios estadounidenses, busca evitar que la tecnología sea utilizada para fines militares por parte de Rusia.
Ucrania ha pedido apoyo internacional urgente, mientras que la comunidad europea condenó el ataque y reiteró su compromiso de suministrar generadores portátiles y asistencia humanitaria a la población afectada.


