El domingo, los sistemas de defensa aérea de Arabia Saudí lograron abatir varios misiles balísticos lanzados por los rebeldes houthis desde Yemen, dirigidos a la capital, Riyadh, y a la provincia oriental, zona estratégica por su producción petrolera. Según informó Al Jazeera, los misiles fueron interceptados antes de impactar, aunque los escombros alcanzaron la torre de Aramco, dañando parte de la infraestructura del complejo.
El mismo día, los houthis anunciaron que un ataque aéreo de la coalición había cobrado 33 víctimas en una aldea yemení, lo que evidencia la escalada de violencia en ambos frentes. Las autoridades saudíes no han revelado el número exacto de misiles interceptados, pero confirmaron que la defensa aérea funcionó sin incidentes mayores.
Este episodio refuerza la percepción de que la guerra en Yemen sigue siendo una amenaza directa para la seguridad de Arabia Saudí, particularmente en la zona oriental, donde se concentran los principales campos petroleros del país. La capacidad de los houthis para lanzar misiles de alcance intermedio plantea desafíos para la estrategia defensiva saudí y podría impulsar la solicitud de mayor apoyo tecnológico a aliados occidentales.
En el plano diplomático, el incidente llega en un momento de tensiones crecientes entre la coalición saudí y los grupos yemeníes respaldados por Irán, lo que podría complicar los esfuerzos de mediación de la ONU y reavivar discusiones sobre sanciones y asistencia militar a la región.

