En la madrugada del 8 de noviembre, un dron no tripulado impactó la base militar ubicada en Santa Rosa del Sur, en el departamento de Bolívar, Colombia. El ataque dejó tres soldados muertos y 16 heridos, entre los que se encuentran varios con lesiones graves que fueron trasladados a hospitales de la región.
Las autoridades militares señalaron que el dron parecía estar equipado con explosivos y que la autoría del ataque aún no ha sido confirmada. El presidente Gustavo Petro condenó el hecho y prometió reforzar la seguridad en las instalaciones militares del país, mientras los investigadores trabajan para identificar a los responsables.
Este suceso se produce en un contexto de creciente actividad de grupos armados ilegales en la zona del Pacífico, donde el narcotráfico y la minería ilegal alimentan la violencia. La comunidad internacional ha llamado la atención sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control de armas no tripuladas.
El gobierno colombiano ha anunciado la implementación de medidas de vigilancia aérea y la colaboración con aliados regionales para prevenir futuros ataques de esta naturaleza.

