El 8 de noviembre de 2026 la Marina de los Estados Unidos informó que sus fuerzas habían disparado contra un buque de carga con bandera de San Cristóbal y Nevis, desactivándolo en el Golfo de Omán. Según el Departamento de Defensa, el barco estaba bajo sospecha de transportar material que podría beneficiar a Irán.
El buque, identificado como MV Al‑Safa, fue abordado por una patrulla de la Flota del Pacífico después de que los sensores estadounidenses detectaran comunicaciones sospechosas. Los disparos lograron inutilizar la propulsión del barco sin causar víctimas, y la tripulación fue evacuada de forma segura.
El incidente ocurre en un contexto de creciente fricción entre EE.UU. e Irán, que ha intensificado sus actividades de interdicción marítima en el estrecho de Ormuz. Analistas de seguridad marítima advierten que la acción podría desencadenar una respuesta iraní, elevando el riesgo de enfrentamientos en una zona que alberga una parte significativa del comercio mundial de petróleo.
El gobierno estadounidense ha justificado el ataque como una medida preventiva para proteger la seguridad de la navegación y evitar que recursos estratégicos caigan en manos de actores hostiles. Sin embargo, Irán ha denunciado la acción como una violación del derecho internacional y ha prometido responder en la medida que considere necesaria.

