Desde la madrugada, manifestaciones espontáneas de ciudadanos haitianos se han congregado en la Plaza de la Revolución para aplaudir la llegada de los soldados salvadoreños enviados por el presidente Nayib Bukele. La intervención, anunciada como parte de una misión de apoyo a la seguridad, busca desarticular las estructuras de las pandillas que controlan gran parte de la capital.
Los residentes locales describen una sensación de esperanza al observar los patrullajes y los operativos conjuntos entre la policía haitiana y los militares salvadoreños. Sin embargo, también expresan preocupación por la soberanía nacional y la posible dependencia de fuerzas extranjeras para mantener el orden interno.
El gobierno haitiano, encabezado por el primer ministro Ariel Henry, ha aceptado la ayuda bajo la premisa de que la seguridad es una prioridad urgente. La comunidad internacional observa con cautela, recordando intervenciones previas en la región que han generado resultados mixtos.
En los próximos días, se espera que se intensifiquen los operativos contra los líderes de pandillas, mientras la población haitiana sigue manifestando su apoyo a la presencia militar salvadoreña como una medida temporal para restaurar la paz.

