En los últimos días, el ejército sudanés ha confirmado una serie de ataques con drones dirigidos a instalaciones clave del sistema eléctrico nacional. Los ataques, que comenzaron el 30 de octubre de 2026, han causado apagones en las principales ciudades, incluyendo Jartum y Omdurman, dejando a cientos de miles de civiles sin energía.
Según el Ministerio de Energía de Sudán, al menos tres subestaciones fueron dañadas gravemente, lo que obligó a los operadores a desconectar la red para evitar sobrecargas. Las autoridades han señalado que los drones provienen de grupos rebeldes vinculados al paramilitar Rapid Support Forces (RSF), aunque no se ha identificado a un responsable directo.
Paralelamente, el ejército informó sobre nuevas deserciones dentro del RSF, con varios combatientes abandonando sus filas y solicitando asilo en zonas controladas por el gobierno. Estas deserciones podrían indicar una erosión del apoyo interno al grupo armado, aunque la situación sigue siendo volátil.
La comunidad internacional ha condenado los ataques, advirtiendo que la destrucción de la infraestructura eléctrica exacerba la crisis humanitaria y dificulta los esfuerzos de ayuda. Organizaciones como la ONU y la Cruz Roja han pedido un alto el fuego inmediato y la apertura de canales de diálogo entre las partes en conflicto.
