El domingo 1 de noviembre de 2026, la capital india fue escenario de una de las mayores movilizaciones de la oposición en los últimos años. Decenas de miles de ciudadanos, liderados por el Congreso Nacional Indio y la Alianza Progresista, marcharon por la Plaza Rajpath y la zona de Connaught Place, exigiendo la renuncia del primer ministro Narendra Modi y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Los manifestantes portaban pancartas que denunciaban la supuesta erosión de las instituciones democráticas, la censura de medios y la represión de activistas. En varios puntos de la marcha, se escucharon consignas contra la política económica del gobierno y su manejo de la crisis energética que afecta al sur del país. La policía desplegó unidades antidisturbios, pero evitó el uso de la fuerza letal, optando por contenciones y arrestos preventivos.
Analistas políticos advierten que la magnitud de la protesta refleja un descontento profundo que podría traducirse en una mayor fragmentación del electorado en los comicios de 2027. Además, la oposición ha buscado apoyo internacional, solicitando observadores de la ONU para garantizar la transparencia del proceso electoral.
En el plano geopolítico, la inestabilidad interna de la India podría afectar sus relaciones con vecinos como Pakistán y China, especialmente en temas de seguridad fronteriza y cooperación económica. Los inversionistas internacionales están observando de cerca la evolución de la situación, pues cualquier escalada de violencia podría impactar los flujos de capital y la percepción de riesgo del país.

