El 1 de noviembre de 2026, el alto el fuego localizado que había permitido la evacuación de civiles en la región de Jersón llegó a su fin, según informó Al Jazeera. Las autoridades ucranianas confirmaron que los combates se reanudaron en varios puntos estratégicos, mientras que las fuerzas rusas intensificaron los bombardeos en áreas cercanas a la línea del frente.
Durante los últimos días de la tregua, más de 15.000 residentes fueron trasladados a zonas seguras bajo la supervisión de la ONU y organizaciones humanitarias. Con el colapso del cese, esas rutas de evacuación se han visto interrumpidas, dejando a miles de personas sin acceso a refugios ni suministros básicos.
El gobierno de Kiev ha denunciado a Moscú por violar los términos del acuerdo, acusando a las fuerzas rusas de lanzar ataques indiscriminados contra infraestructuras civiles. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso alegó que la ruptura se debió a provocaciones de grupos armados ucranianos que supuestamente violaron la zona desmilitarizada.
El fin del alto el fuego complica los intentos de mediación internacional, ya que la comunidad europea y la ONU buscan reactivar las conversaciones de paz antes de que la situación se convierta en un nuevo escalón del conflicto armado en el sur de Ucrania.
