Los ataques han generado condenas de líderes políticos y religiosos, y han llevado a llamadas a la calma y a la tolerancia. La policía ha dicho que está investigando los ataques como posibles delitos de odio. La situación ha generado preocupación en la comunidad musulmana de Edimburgo y ha planteado preguntas sobre la seguridad y la protección de las minorías.
