Según las fuerzas de guardia revolucionaria iraní, el 10 de junio lanzaron misiles contra una base militar de EE.UU. en Jordania y otra en Bahrein. Las autoridades locales confirmaron explosiones en ambos países, aunque EE.UU. no admitió daños significativos. Irán justificó los ataques como respuesta a operaciones militares estadounidenses en la región. La situación ha generado alertas sobre posibles represalias adicionales.
