Tras los ataques de EE.UU. a bases militares iraníes, Irán ha lanzado una serie de explosiones en objetivos estratégicos, incluyendo bases en el Golfo Pérsico. Los ataques han causado daños en infraestructuras y han generado reacciones en países vecinos. La situación refleja la escalada de tensiones en la región, con posibles implicaciones para la seguridad regional.