El jueves 15 de octubre, el Gobierno australiano presentó un proyecto de ley que obligaría a plataformas como Meta, Google y TikTok a ofrecer una opción de “desactivación del algoritmo” en sus interfaces. La propuesta surge tras años de críticas sobre el papel de los algoritmos en la polarización política y la difusión de contenido nocivo.
Según el texto, los usuarios podrían seleccionar un modo de navegación que muestre contenido en orden cronológico o basado en criterios simples, sin la intervención de sistemas de aprendizaje automático que priorizan la retención de la audiencia. Las empresas tendrían un plazo de 12 meses para adaptar sus plataformas, bajo la amenaza de multas que podrían alcanzar el 10 % de sus ingresos locales.
Los defensores de la iniciativa argumentan que la medida devolverá el control a los ciudadanos sobre la información que consumen, reduciendo la exposición a burbujas de filtro y a la propaganda automatizada. Por otro lado, los representantes de la industria tecnológica advierten que la eliminación de los algoritmos podría afectar la experiencia de usuario y la viabilidad de los modelos de negocio basados en publicidad dirigida.
El proyecto será objeto de intensos debates en la Cámara de Representantes y el Senado, y se espera que organizaciones internacionales como la OCDE y la Comisión Europea observen de cerca el proceso, considerando la posibilidad de replicar la normativa en otras jurisdicciones.
