El conflicto en Medio Oriente tiene consecuencias directas en África, donde el alza del precio del combustible está obligando a las aerolíneas a retrasar vuelos, cancelar rutas y aumentar tarifas. Lufthansa ya anunció la reducción de 20.000 vuelos de verano, reflejando la presión económica inmediata. El sector aéreo africano enfrenta una crisis profunda que amenaza su conectividad y accesibilidad, con efectos en cadenas de suministro y turismo.


