Durante la madrugada, fuerzas rusas lanzaron misiles balísticos y bombas aéreas contra un hospital ucraniano y varias plantas de energía, provocando al menos 73 heridos según los servicios de emergencia locales. El objetivo del ataque parece haber sido desestabilizar la infraestructura crítica de la zona, dificultando la atención médica y el suministro eléctrico a la población civil.
Organizaciones humanitarias han denunciado la violación del derecho internacional humanitario, al atacar deliberadamente instalaciones sanitarias y energéticas. El Ministerio de Salud de Ucrania informó que los heridos incluyen niños y ancianos, y que la capacidad del hospital para operar se ha visto gravemente comprometida.
El gobierno ruso, por su parte, ha justificado la acción como una respuesta a supuestos objetivos militares en la proximidad del centro de salud, aunque no ha presentado pruebas concluyentes. La comunidad internacional ha reiterado su condena y ha llamado a una investigación independiente del Comité Internacional de la Cruz Roja.
El incidente se suma a una serie de ataques contra infraestructura civil en el conflicto, lo que eleva la preocupación de que la guerra esté entrando en una fase de mayor devastación para la población civil, con posibles repercusiones en los esfuerzos de paz y en la ayuda humanitaria.

