El 27 de octubre de 2026, unidades de reconocimiento del ejército de Corea del Sur informaron la presencia de varios cañones de campaña de origen norcoreano en la zona fronteriza que separa a ambos países. Los observadores describieron los sistemas como de calibre 155 mm, típicos de los modelos K9, y señalaron que estaban posicionados a menos de 2 kilómetros de la Línea de Demarcación Militar (MDL).
Este avistamiento se produce tras el incidente de septiembre, cuando una mina explosiva colocada en la zona desmilitarizada hirió a tres soldados surcoreanos, elevando las alarmas sobre la posible escalada de hostilidades. Las autoridades de Seúl emitieron una declaración condenando la presencia de armamento norcoreano y solicitaron a la comunidad internacional, en particular a Estados Unidos, que refuercen la vigilancia y la disuasión en la península.
El gobierno norcoreano no ha emitido un comunicado oficial, pero analistas militares interpretan la movilización de cañones como una señal de presión para obtener concesiones en las negociaciones de desnuclearización que se mantienen estancadas. La presencia de artillería pesada cerca de la MDL podría alterar el delicado equilibrio de poder y obligar a Seúl a reconsiderar sus protocolos de defensa.
Mientras tanto, la ONU y la Comisión de las Naciones Unidas para la Desmilitarización de la Península Coreana (UNCMAC) han pedido una investigación conjunta para verificar la procedencia de los cañones y evitar una escalada que podría involucrar a potencias regionales. La comunidad internacional observa con cautela, pues cualquier enfrentamiento abierto tendría repercusiones económicas y de seguridad a nivel global.


