La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU emitió un comunicado advirtiendo que cerca de un millón de palestinos desplazados en la Franja de Gaza podrían verse afectados por inundaciones a medida que se aproxima el invierno. Las lluvias intensas previstas para los próximos meses podrían desbordar los sistemas de drenaje precarios y los refugios improvisados, generando una crisis sanitaria adicional.
Los campamentos de refugiados, que albergan a la mayor parte de la población desplazada, carecen de estructuras resistentes al agua y de rutas de evacuación claras. La combinación de densidad poblacional, infraestructura dañada y la escasez de recursos hace que la zona sea particularmente vulnerable.
Organizaciones no gubernamentales y agencias internacionales ya están evaluando la posibilidad de reforzar los albergues con barreras temporales y suministrar kits de emergencia. Sin embargo, la limitada capacidad de acceso y la situación de bloqueo complican la entrega rápida de ayuda.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la amenaza, ya que una inundación masiva podría desencadenar un aumento de enfermedades transmisibles y agravar la ya tensa situación política y de seguridad en la región.


