A principios de noviembre de 2026, una serie de ciberataques dirigidos a los sistemas de refrigeración de supermercados en toda Europa paralizó la cadena de frío de miles de establecimientos. Los atacantes, cuya identidad sigue sin confirmarse, lograron infiltrarse en los sistemas de control de temperatura, provocando el aumento de la temperatura interna de los congeladores y la pérdida potencial de alimentos perecibles.
Los países más afectados incluyen Alemania, Francia, Italia y Polonia, donde los supermercados reportaron la interrupción de sus operaciones durante varias horas. Las autoridades de ciberseguridad de la Unión Europea han abierto una investigación conjunta para rastrear el origen del ransomware y mitigar futuros incidentes.
Este incidente pone de relieve la vulnerabilidad de infraestructuras críticas que, aunque no son tradicionalmente consideradas como objetivos estratégicos, son esenciales para la seguridad alimentaria y la estabilidad económica. Expertos advierten que la falta de protocolos de defensa homogéneos entre los diferentes operadores del sector facilita la explotación de brechas de seguridad.
Mientras tanto, los gobiernos nacionales están emitiendo directrices de emergencia para que los comercios restauren rápidamente sus sistemas y minimicen el desperdicio de alimentos. La UE está considerando la adopción de normas de ciberseguridad más estrictas para la cadena de suministro alimentario, con el objetivo de prevenir incidentes similares en el futuro.