El Ministerio del Interior sirio informó que una célula terrorista vinculada a Hezbolá fue desarticulada en Homs, tras un operativo que culminó con varios arrestos. Según el comunicado, el grupo planeaba colocar explosivos en la refinería de petróleo de la ciudad, un activo estratégico para la economía nacional.
Hezbolá, por su parte, negó rotundamente cualquier participación en el supuesto complot, asegurando que no mantiene presencia operativa en territorio sirio. La acusación se produce en un contexto de creciente rivalidad entre Siria y los grupos respaldados por Irán, que han sido acusados de intentar influir en la política interna de Damasco.
El presidente sirio, Bashar al‑Asad, calificó el intento de sabotaje como un acto de “agresión externa” y prometió reforzar la seguridad de los sitios energéticos críticos. La refinería de Homs, que procesa alrededor del 10 % del crudo sirio, es vital para la autosuficiencia energética del país.
Expertos en seguridad regional advierten que el incidente podría escalar en una confrontación más amplia entre fuerzas leales al gobierno sirio y milicias respaldadas por Irán, lo que complicaría aún más la ya frágil estabilidad del Oriente Medio.