En una conferencia de prensa celebrada el 3 de noviembre de 2026, Donald Trump anunció que el gobierno de los Estados Unidos dejará de financiar la ayuda militar a Israel a partir del 31 de diciembre del mismo año. La decisión afecta programas de suministro de sistemas de defensa aérea, municiones y entrenamiento militar que suman aproximadamente 3.800 millones de dólares anuales.
Trump argumentó que la ayuda ha sido utilizada para financiar operaciones que, según él, no benefician directamente a los intereses estadounidenses y que el país debería reorientar esos recursos hacia sus propias prioridades de defensa. La declaración ha sido recibida con sorpresa y consternación por parte del gobierno israelí, que calificó la medida de "inaceptable" y amenazó con buscar alternativas de suministro con otros aliados.
Expertos en política exterior advierten que la suspensión podría crear un vacío que potencie la influencia de otras potencias, como Rusia o Irán, en la región. Además, la medida podría afectar los procesos de paz en curso y la cooperación en inteligencia entre ambos países.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido una respuesta oficial, y se espera que el Congreso estadounidense evalúe la propuesta en sus próximas sesiones, lo que podría generar un debate intenso sobre la política de ayuda exterior de EE. UU.