Durante la madrugada del 3 de noviembre de 2026, una serie de ciberataques coordinados impactaron los sistemas informáticos de supermercados en al menos diez países europeos, entre ellos Alemania, Francia, Italia y España. Los atacantes lograron bloquear bases de datos de inventario y sistemas de punto de venta, obligando a los establecimientos a operar en modo manual.
Las autoridades nacionales de ciberseguridad emitieron alertas de emergencia y activaron protocolos de respuesta rápida. En varios casos, los proveedores de servicios de pago tuvieron que suspender temporalmente las transacciones con tarjetas de crédito y débito, lo que provocó largas colas y la imposibilidad de realizar compras esenciales.
Expertos en seguridad informática señalan que el ataque podría estar vinculado a un grupo patrocinado por un Estado, aunque aún no se ha confirmado la autoría. El incidente subraya la creciente exposición de la cadena de suministro alimentaria a amenazas digitales y plantea la necesidad de reforzar la cooperación transfronteriza en materia de ciberdefensa.
A medida que los supermercados restablecen sus sistemas, los gobiernos europeos están considerando la implementación de normas más estrictas de ciberseguridad para infraestructuras críticas, así como la creación de un fondo de emergencia para mitigar el impacto de futuros incidentes.