El parlamento de Groenlandia votó 16-0 a favor del acuerdo de seguridad firmado en septiembre entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos, mientras siete legisladores se abstuvieron. El tratado autoriza la presencia de fuerzas estadounidenses en bases estratégicas y la cooperación en vigilancia marítima y aérea.
Esta decisión se produce en medio de una creciente actividad militar rusa en el Ártico, donde Moscú ha incrementado sus patrullas y ha anunciado planes de desarrollo de infraestructura en la zona. La alianza con EE.UU. busca equilibrar esa presión y garantizar la seguridad de la ruta del Norte, crucial para el transporte de hidrocarburos.
Dinamarca, como soberana de Groenlandia, ha subrayado que el acuerdo respeta la autonomía groenlandesa y se enmarca dentro de la política de defensa de la OTAN. Por su parte, Washington ha declarado que la medida refuerza la capacidad de respuesta rápida ante cualquier amenaza en la región.
Los críticos locales advierten sobre el impacto ambiental y la posible militarización excesiva del territorio, mientras que los partidarios consideran que la medida protege los intereses económicos y de seguridad de Groenlandia a largo plazo.