Una fábrica de papel centenaria en Témiscaming, Quebec, quedó cerrada indefinidamente después de que la administración estadounidense impusiera un arancel del 50 % a los productos de papel importados. La medida, anunciada como respuesta a supuestas prácticas desleales, dejó sin salida de mercado a la empresa local, que dependía en gran medida del sector estadounidense.
Los residentes de la localidad, que cuenta con aproximadamente 2 500 habitantes, organizaron protestas y solicitaron al gobierno canadiense medidas de apoyo. El ministro de Comercio de Canadá anunció una revisión de los aranceles y la posibilidad de compensaciones, pero hasta el momento no se ha definido una solución concreta.
El cierre afecta directamente a unos 200 empleados y a sus familias, provocando una caída del consumo local y el riesgo de desindustrialización de la zona. Además, la medida pone en evidencia la fragilidad de la cadena de suministro norteamericana y la vulnerabilidad de comunidades dependientes de un solo sector productivo.
Expertos en comercio internacional advierten que la disputa arancelaria podría escalar, afectando a otros sectores como el acero y el aluminio, y comprometiendo la relación comercial que ha caracterizado a EE.UU. y Canadá durante décadas.

