Un grupo bipartidista de legisladores estadounidenses presentó una propuesta de ley que ordena la suspensión del desarrollo y despliegue de sistemas de inteligencia artificial considerados de “superinteligencia” hasta que el Congreso apruebe normas de seguridad federales. La medida, anunciada el 23 de septiembre, busca evitar riesgos existenciales y vulnerabilidades de seguridad nacional.
El proyecto exige que cualquier modelo que supere ciertos umbrales de capacidad sea evaluado por una agencia federal independiente, que deberá certificar su seguridad antes de autorizar su uso comercial o militar. Los defensores argumentan que la falta de regulación podría permitir que actores estatales o no estatales desarrollen armas autónomas o manipulen la opinión pública a gran escala.
Los críticos, principalmente representantes de la industria tecnológica, advierten que la prohibición podría colocar a EE UU en desventaja frente a China y otras potencias que avanzan sin restricciones regulatorias. Señalan que la medida podría frenar la innovación, la inversión y la competitividad del país en el sector de la IA.
El debate se inserta en un contexto de creciente preocupación global por los riesgos de la IA avanzada, con la Unión Europea ya trabajando en su propia legislación y varios gobiernos evaluando marcos regulatorios. La propuesta estadounidense, si se aprueba, marcaría un hito en la gobernanza de la tecnología emergente.
