El Congreso de Estados Unidos aprobó una medida de poderes de guerra por primera vez en la historia, rompiendo con la postura de Donald Trump sobre Irán. Aunque la ley carece de poder real para limitar las acciones militares de Trump, su aprobación es significativa por su simbolismo político. La medida fue presentada en un contexto de tensiones crecientes entre EE.UU. e Irán, donde Trump ha mantenido una postura confrontativa. La OTAN, liderada por Mark Rutte, ha destacado el uso de bases europeas para apoyar la guerra contra Irán, lo que ha generado críticas por la falta de participación activa de los aliados. Además, el Tribunal Penal Internacional (TPI) ha presentado una demanda contra la administración de Trump por sanciones, lo que añade una capa legal a las tensiones. La situación refleja un conflicto complejo entre la política interna de EE.UU. y sus compromisos internacionales.

