En British Columbia, el gobierno provincial presentó una demanda contra OpenAI y su CEO Sam Altman, alegando que la empresa pudo haber prevenido el tiroteo masivo en la escuela de Tumbler Ridge al no alertar a las autoridades sobre el comportamiento del autor. La demanda busca responsabilizar a la compañía por supuesta negligencia en la detección de señales de riesgo y por no cooperar con la policía. Mientras tanto, en la provincia turca de [nombre], un tiroteo cerca de una escuela secundaria dejó 11 heridos, sumándose a una serie de ataques que han sacudido el país en los últimos meses. Las autoridades turcas han señalado la necesidad de reforzar la seguridad escolar y han pedido una revisión de los protocolos de armas. Ambos casos reavivan el debate internacional sobre la regulación de la inteligencia artificial y la necesidad de políticas más estrictas de control de armas en entornos educativos.

