En una entrevista concedida a Al Jazeera, el ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Mohammed Shia al‑Sudani, declaró que el gobierno está investigando una serie de ataques con cohetes que, según fuentes locales, fueron disparados desde territorio iraquí hacia objetivos en Arabia Saudita y Kuwait.
Según el comunicado oficial, los incidentes ocurrieron entre el 3 y el 6 de noviembre 2026, y se sospecha la participación de milicias respaldadas por potencias externas que buscan desestabilizar la región. El ministro subrayó que Irak no tolerará el uso de su suelo para acciones hostiles y que tomará medidas legales contra los responsables.
La comunidad internacional ha reaccionado con cautela. Estados Unidos, que mantiene bases militares en Irak, ha pedido pruebas concluyentes antes de emitir una condena formal, mientras que Irán ha negado cualquier implicación. La Organización de Cooperación Islámica (OCI) ha ofrecido mediar para evitar una escalada que podría arrastrar a varios estados del Golfo a un conflicto abierto.
En el plano interno, el anuncio ha generado presión sobre el gobierno iraquí, que ya enfrenta protestas por la falta de servicios básicos y la corrupción. La investigación podría convertirse en un punto de inflexión para la política de seguridad del país, que busca equilibrar la influencia de potencias extranjeras con la soberanía nacional.
