El 7 de noviembre de 2026, el sitio de la deep web publicó una serie de documentos que supuestamente pertenecen al Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia. Según la propia ministra, los archivos fueron robados por hackers pro‑russos que buscan desestabilizar la política exterior italiana y sembrar dudas sobre la integridad de sus negociaciones con la Unión Europea.
El gobierno italiano, encabezado por el primer ministro Giorgia Meloni, ha denunciado el ataque como una "agresión cibernética directa" y ha solicitado la asistencia de la OTAN y de agencias de inteligencia aliadas para rastrear a los responsables. La ministra ha confirmado que la filtración incluye correos electrónicos internos, notas de reuniones bilaterales y datos personales de funcionarios.
Rusia, por su parte, ha negado cualquier implicación directa, aunque analistas de seguridad señalan que grupos de hackers vinculados al Kremlin han intensificado sus campañas de desinformación en Europa desde la invasión de Ucrania. La filtración podría ser utilizada para presionar a Italia en temas como la sanción a Rusia y la política energética.
En respuesta, Italia ha anunciado la creación de un equipo especializado en ciberseguridad dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores y ha reforzado la cooperación con el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNA). Además, se ha convocado una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la UE para evaluar el impacto del ataque en la política de la Alianza Atlántica.
Este incidente subraya la creciente vulnerabilidad de los gobiernos frente a operaciones de ciberespionaje patrocinadas por estados y plantea preguntas sobre la capacidad de la OTAN para proteger a sus miembros de amenazas híbridas.
